Para mí, escribir no es una cuestión de libre albedrío, es un acto de supervivencia .
Paul Auster

domingo, 12 de agosto de 2012

SAFO DE LESBOS


 
 
Desde Creta ven, Afrodita, aquí
a este sacro templo, que un bello bosque
de manzanos hay, y el incienso humea
ya en los altares;

suena fresca el agua por los manzanos
y las rosas dan al lugar su sombra,
y un profundo sueño de aquellas hojas
trémulas baja;

pasto de caballos, el prado allí
lleno está de flores de primavera
y las brisas soplan oliendo a miel...

Ven, Chipriota, aquí y, tras tomar guirnaldas,
en doradas copas alegremente
mezclarás el néctar para escanciarlo
con la alegría.

viernes, 10 de agosto de 2012

LA MAGA ?





Como ángel protector, Julio le dio a Alejandra una las reprimendas más entrañables jamás escritas:

“Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte.
Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo.
El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima.
Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.”

Pero Alejandra aprovechó un permiso del psiquiátrico, y se suicidó con una sobredosis de Seconal.


Leer más en Suite101: Cortázar y la muerte de Alejandra Pizarnik: Últimas cartas entre los dos escritores argentinos | Suite101.net http://suite101.net/article/cortzar-y-la-muerte-de-alejandra-pizarnik-a5142#ixzz23CgCfx4X