Hay un pequeño libro llamado Gladiadores, bestias y condenados, se detallan en este, las crónicas que han sido escritas por quienes, a decir del autor, fueron testigos presenciales de las jornadas épicas y cruentas del Coliseo Romano y de otros anfiteatros.
El libro pertenece a Alfonso Mañas, y es una suerte de diario de los juegos al estilo de la antigua Roma, estos tenían por costumbre divertirse con el sufrimiento y la sangre de los condenados, pues aquellos que llegaban a la arena simplemente estaban despojados de todo derecho, y se ubicaban en la base misma de la escala social de aquellos tiempos, su vida era un objeto del divertimento y la puesta en escena de la brutalidad más burda, pero vale decir que esa era su forma de ver el mundo.
Más allá de personas también llevaban al circo, bestias de las tierras conquistadas, en especial de la periferia del mediterráneo en el contorno de su Mare Nostrum, entre los animales puestos en la arena para el salvaje desenfreno de los espectadores habían, elefantes, tigres, jaguares, leones, etc.
Las Venationes eran las actividades de cacería en la arena del circo, se desarrollaban con el patrocinio de las autoridades políticas más prominentes, o a su vez, festejaban la gloria de algún personaje o hecho relevante de la ciudad eterna "Roma"
Lo que me ha motivado a escribir este post, es el hecho de que el autor describe una masacre cruel y despiadada contra estos animales, que fueron víctimas de un desgarrador espectáculo de violencia, y que alimentó aquel disfrute de antaño, donde una plebe sedienta de sangre, se predisponía a olvidar sus penas con la sangre de hombres a veces inocentes como los Macabeos, o de abyectos delincuentes y desertores, pero también eran sacrificados los animales expuestos a este show aberrante y cruel.
Esta escena se da en el Circo Máximo, durante el Venus Victrix en el 55 aC, en tiempos del emperador Pompeyo, quien decidió ofrecer juegos en la inauguración del templo de la Venus victoriosa, lo increíble, o muy creíble, es cómo esta micro sociedad de paquidermos, en el fragor de la supervivencia, se ha negado a dejar de ser una familia hasta el último momento de su sacrificio final.
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Uno de estos animales luchó de la más extraordinaria de las maneras pues habiéndole herido los pies, (le habían cortado a hachazos los tendones del talón de las cuatro patas) se arrastró de rodillas hasta sus atacantes y tomando sus escudos los elevó alto en el cielo, y la caída de estos hasta el suelo divirtió mucho a los espectadores, pues cayeron haciendo círculos (...) Pg.34 PLINIO NH
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Pienso en verdad que no es necesario leer todo el libro, dicho sea de paso, se me ha hecho difícil leerlo por la escalada de brutalidad que encierra la narración, no obstante con este pequeño fragmento, se puede ya visualizar hasta donde podía llegar la egolatría humana, tampoco se puede desestimar que la civilización romana es la génesis de lo que hoy es Occidente, sin embargo el libro en cuestión es una ventana abierta a aquellas demostraciones marcadas a sangre y fuego.
Evidentemente hay un fenómeno desensibilización, la sociedad romana de aquellos tiempos normalizó la barbarie, ese era su mundo, su día a día, es más los divertía mucho, con estos actos se hacia popular el emperador, pero en nuestra sociedad actual también hay eventos similares transferidos a la modernidad, por ejemplo en América Latina, la gente muere por consumo de drogas todos lo días, o por efectos de la violencia del Crimen Organizado Transnacional.

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